Razonando fuera del recipiente

¿La maldad concentrada?

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30 noviembre, 2010

María del Pilar Pérez, principal imputada en el caso del asesinato de Diego Schmidt-Hebbel, ha sido calificada como La Quintrala por su frialdad, por manipular a la gente y sobretodo por su maldad…

Si no la conoce y no me cree, puede revisar algo al respecto en Emol.com.

Entonces, tenemos a una mujer sumamente fría, calculadora, manipuladora, codiciosa, dispuesta a hacer lo que sea para conseguir lo que quiere, pero yo me pregunto: ¿Puede estar la maldad tan concentrada en una sola persona?

Las pericias y los testimonios parecen apuntar a que ella efectivamente posee los rasgos antes mencionados, pero hay algo que me llama la atención. Por alguna razón, se trata de una persona prácticamente demoníaca rodeada de familia y conocidos que no han sido más que víctimas de su maldad.

Se ve a la madre hablando pestes de su hija, a su propio hijo incapaz de decirle “mamá”, en su lugar le dice “la señora”, y así suma y sigue. Pero… ¿Cómo una persona llega a tener una presonalidad tan terrible? ¿será que algo tuvo que ver el entorno en todo esto? ¿por qué hay un montón de víctimas y una sola victimaria? ¿será que su entorno más cercano no era tan santito y así como ella es calculadora, ellos también y les conviene ponerse en su contra?

Bajo ninguna circunstancia quiero bajarle el perfil a su, prácticamente demostrada, culpabilidad en los crímenes que se le imputan. Los asesinatos encargados por ella merecen, sin duda, que se aplique el rigor que la ley estipula. Sin embargo, quiero hacer notar que quizás no todos los que han declarado en el juicio son tan “santas palomas” porque eso de por sí suena sospechoso ¿no?

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