Razonando fuera del recipiente

Esforzarse por evitar el esfuerzo es un gran esfuerzo

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12 mayo, 2007

Esto es una característica natural de todos los seres humanos y de los animales en general, buscamos la manera más fácil de lograr nuestros objetivos con el menor gasto de energía posible, esto ayuda mucho en la vida y en la evolución pues no seríamos lo que somos sin este instinto, los obreros no tendrían problemas en realizar tareas repetitivas y tediosas para construir algo en una fábrica o quizás ni siquiera se hubiera presentado la necesidad de construir esas cosas, seríamos muy atrasados pues no buscaríamos soluciones eficientes para resolver problemas ya resueltos. Lo que nos hace diferentes de un perro que persigue su propia cola indefinidamente es la inteligencia que nos ayuda a buscar maneras más elaboradas de solucionar la vida. El problema es que muchas veces hacemos caso omiso a nuestra inteligencia, nos guiamos por esta flojera innata y terminamos persiguiendo nuestra propia cola.

Frases como “déjalo así nomás”, “no importa si total igual funciona”, “dejémoslo así por mientras” y muchas más son una muestra de este instinto. Al respecto también se han acuñado frases como “flojo trabaja doble” que dan cuenta de los efectos que tiene este comportamiento, pero todo esto parece un sermón de un jefe enojado con sus empleados holgazanes y este artículo no lo quiero enfocar particularmente a la responsabilidad laboral sino más bien a la vida cotidiana. A cada momento estamos tomando decisiones en pos de hacer el mínimo esfuerzo y muchas veces no reparamos en que las decisiones que tomamos en realidad nos están dando más trabajo del necesario.

La verdad es que nos parecemos mucho más a los demás animales de lo que creemos. Por poner un ejemplo tonto podría mencionar la típica situación de necesitar guardar toallas (o ropa en general) en un lugar muy alto y la persona que necesita hacerlo no lo alcanza así que tiene dos posibilidades: la primera es lanzar las toallas esperando acertar en el lugar correcto y la segunda es buscar algo en qué subirse y colocar las toallas correctamente en su lugar. La elección obvia es la primera, en casi todos los casos resulta pero las toallas quedan en una posición precaria y al menor movimiento se caerán… igual no importa, ya están arriba así que me olvido, claramente esta situación se vuelve a repetir al día siguiente en que al sacar una se caen todas pero no hay problema porque nos olvidamos de lo que pasó el día anterior así que repetimos la operación. No me parece que esto sea muy distinto a perseguirse la cola sin darse cuenta que es de uno pero sucede a cada momento y tengo que reconocer que hay que ser un poco maniático del orden para andar ordenando todo prolijamente todos los días. Personalmente creo que en más del 90% de los casos lanzaría la toalla esperando a que quede bien.

Obviamente lo que acabo de describir no es para nada grave, pero se complica un poco cuando en vez de poner los cuatro tornillos del mueble ponemos dos “si total igual está firme” y cosas así… Bueno, dije que no quería meterme con responsabilidad laboral.

Pero el ser humano no sólo tiene problemas de este tipo, sino también problemas emocionales y acá sí que empieza a ser más relevante esto de hacer lo menos posible o no hacer nada. Hemos escuchado incontables veces cosas como “No te preocupes, el tiempo cura todo” que es el análogo a “dejalo así nomás” y creo que se trata de un tremendo error. El tiempo no cura las heridas sino que permite que el olvido nos mantenga sedados, lo que nos hace sentir mejor, pero es cosa de que alguien recuerde la herida para darnos cuenta de que no hay nada curado. Siempre evitar resolver los problemas genera más problemas y desgraciadamente no dejamos de caer en ello, siempre se comienzan a armar estas tremendas bolas de nieve alimentadas por la incomunicación y es horriblemente fácil tapar la herida con odio.

Hay muchos momentos desagradables que debemos enfrentar en la vida y supongo que lo mejor es enfrentarlos cuando se sabe que vienen en vez de escaparse, no recuerdo que evitar enfrentar un problema haya sido beneficioso alguna vez por lo que supongo que no lo es. Es más, escaparse de un problema generalmente trae consigo un problema más grande y es tremendamente difícil darnos cuenta de ello y mucho más hacer algo al respecto. Realmente sería genial si pudiéramos evitar caer en estos errores pero por lo visto sólo podemos intentar minimizarlos así como al esfuerzo.

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