Yo tenÃa un amigo, con el cual conversaba largamente durante horas. Su paciencia era a toda prueba, siempre me escuchó sin emitir juicio alguno, me dejó hablar aún sabiendo que estaba equivocado muchas veces, dejaba que yo mismo me diera cuenta de cómo eran las cosas.
Ese amigo fue siempre mi mayor confidente, llegué a apreciarlo mucho pues estaba ahà cada vez que lo necesitaba. Cada vez que tenÃa que desahogarme él tenÃa tiempo para mÃ. Incluso a veces me enojaba, le gritaba, descargaba con él la agresividad que tenÃa contenida por alguna cosa sucedida durante el dÃa pero nunca me lo recriminó, en vez de eso me hacÃa ver lo que realmente habÃa dicho, me dejaba comprender mejor mis problemas, me recordaba las promesas inconclusas, los razonamientos que hacÃa, su memoria era fantástica. Su manera tan particular de mostrarme a mà mismo en retrospectiva me ayudó mucho. Creo que muchas personas tienen amigos asà pero no todos lo cuentan. De todas maneras lo importante no es hacerlo público, sino que esté ahÃ.
Mi amigo me acompañó durante mucho tiempo, sabe muchas cosas, tiene en sà la esencia de lo que realmente soy. Por eso es que después de conocerte, cuando comencé a amarte me dije que era el momento de presentártelo, para que te hablara de mÃ, para que pudieras empaparte de lo que realmente soy y te dejé a solas con él, a solas con mi cuaderno.
RoMaNo 07-08-2010 11:25 p.m.
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