Transformación democrática de conflictos sociales

7 agosto 2011 at 17:52

Excelente video sobre la anatomía de un conflicto social, lo que suele suceder y las fallas de cada uno de los sectores a la hora de enfrentarlos. Altamente recomendado!!

HidroAysén: Charla técnica del Prof. Rodrigo Palma

20 mayo 2011 at 22:17

El día viernes 13 de mayo asistimos a una charla técnica sobre HidroAysén dirigida por el Profesor Rodrigo Palma, en el Departamento de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Chile, organizada por el Centro de Estudiantes de Ingeniería Eléctrica. En la charla, el Profesor explica en profundidad su postura y se discute en conjunto con los estudiantes, una serie de temas relacionados con la misma, desde un punto de vista neutro, muy respetuoso de las sensibilidades que el tema provoca, proponiendo soluciones que nos permitan convertir nuestro problema energético en una oportunidad para el desarrollo tecnológico del país de manera sustentable.

En un tema que ha estado lleno de discusiones estériles, con posturas radicalizadas y sin sustento en ninguno de sus extremos, la mirada sistemática que aporta esta charla es de extrema utilidad para comprender las dificultades que se presentan al evaluar un proyecto de esta naturaleza, poniendo en orden los temas de principios, medioambientales y de procedimientos institucionales que han sido cuestionados y defendidos por uno y otro sector.

Si bien esta charla está dirigida a estudiantes de Ingeniería Eléctrica, creo que es un excelente aporte para quienes no se conforman con lo que les dicen y quieren saber de qué se trata en realidad esto desde el contexto eléctrico y qué se puede hacer para enfrentar la situación.

Lo más destacado de esta charla es la propuesta para convertir a Chile en un país que se haga cargo del tema energético potenciando la innovación tecnológica, utilizando los excelentes profesionales que tenemos para generar soluciones ambientalmente sustentables, sin necesidad de políticas estatales agresivas, las cuales no podemos aplicar sin un costo social demasiado elevado (al desviar recursos de temas sociales hacia los medioambientales) ni enormes proyectos ambientalmente controversiales.

Finalmente, quiero agregar que si usted no cree que en Chile tenemos la capacidad técnica de innovar tecnológicamente, está profundamente equivocado. Tenemos el capital humano y los conocimientos, sólo nos faltan políticas adecuadas, tanto estatales como privadas, para lograr grandes cosas. Y aún así Chile genera tecnología de altísimo nivel, pero como se aplican a industrias específicas como la minería, la gente no se entera.

Sin aburrir más, dejo el video que grabé, con la colaboración de un amigo, de dicha charla.

 

HidroAysén: Distintas miradas desde la FCFM

20 mayo 2011 at 17:28

Son interesantes las visiones de distintos académicos e investigadores de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, que analizan con la mayor objetividad posible el tema. A pesar de aquello las conclusiones difieren, dependiendo de los aspectos que cada uno considera relevantes e incluso los antecedentes que manejan al respecto, cada uno desde su especialidad.

Destacados académicos e investigadores de la FCFM dan a conocer sus puntos de vista: Roberto Román, Rodrigo Palma, Marcelo Olivares y Ronald Fischer:

A continuación algunos extractos de sus opiniones:

Roberto Román: “Desarrollar el proyecto claramente favorece a las empresas involucradas, pero no favorece el desarrollo del país, no aumenta la seguridad energética y claramente no conducirá a costos de energía menores, pues la generación seguirá concentrada
en muy pocas manos… En resumen: se compromete el desarrollo del país y la ciudadanía en beneficio de un par
de empresas privadas”. Leer columna

Rodrigo Palma: “El proyecto hidroaysén no es estrictamente necesario, pero requiere de coraje y convicción para incursionar proactivamente en el Escenario 3, tomando los riesgos que todo cambio de paradigma requiere. Ciertamente, desde la academia me inclino por el escenario 3, entendiendo el desafío energético actual del país como una gran oportunidad para la innovación y desarrollo”. Leer columna

Marcelo Olivares: “Disponer de un SEIA con altos estándares técnicos y base científica, que aborde adecuadamente la incertidumbre en el marco de una consensuada política energética, ambiental y de recursos hídricos, es un requisito fundamental para que Chile, al igual que todos los países del mundo con potencial hidroeléctrico, pueda hacer uso de estos recursos en forma sustentable”. Leer columna

Ronald Fischer: “Hidroaysén tiene un factor de planta muy elevado, prometiendo un suministro estable y que no produce (salvo por la descomposición inicial de material orgánico sumergido) gases invernadero. En general, los desarrollos hidraúlicos en Chile tienen impacto visual, pero sus perjuicios ambientales son menores… Si deseamos reducir el impacto ambiental, es necesario alcanzar rápido el desarrollo, para así tener la capacidad de destinar recursos a proteger el medio ambiente”. Leer columna

Comunicaciones FCFM-U. de Chile.

Fuente: Beauchef al día

HidroAysén: una perspectiva técnico-ambiental

20 mayo 2011 at 17:21

En ausencia de una política energética a nivel país para los próximos años, la planificación de la construcción de nuevas centrales eléctricas responde a criterios económicos asociados al mercado de la energía y al de los derechos de agua. Con respecto a la demanda eléctrica, las proyecciones difieren considerablemente según los supuestos considerados. En un extremo, es posible encontrar proyecciones que permiten concluir a cerca de la necesidad de expandir la oferta eléctrica, justificando así la construcción de HidroAysén y otros proyectos energéticos de gran escala, para no afectar el crecimiento económico de Chile. Como contraparte, otras proyecciones muestran que dada la composición actual de la matriz energética, no sería necesaria la construcción de las centrales en el sur de Chile si se implementan medidas para mejorar la eficiencia energética y fomentar el desarrollo de ERNC.

Por otro lado, el cambio climático global, la emisión de gases de efecto invernadero y el uso racional de los recursos, están siendo cada vez más importantes a nivel mundial. Ante este escenario, creemos ver cambios en la sociedad que hacen pensar que en un futuro, quizás no muy lejano, la forma usual de evaluar proyectos compatibilizará las consideraciones económicas con el concepto de minimizar emisión de gases de efecto invernadero o el consumo de energía. En este contexto, la aprobación de HidroAysén es un mal menor para revertir, en parte, la tendencia de introducir masivamente centrales termoeléctricas basadas en la quema de combustibles fósiles, particularmente carbón, como también evitar la construcción de centrales nucleares. No es sorpresa que todos los países que poseen un potencial hidroeléctrico considerable lo reflejen en la composición de su matriz energética. Más aún, tales países exhiben, en general, mejores índices de desempeño ambiental que aquellos que no poseen gran potencial hidroeléctrico.

El tipo y magnitud del impacto ambiental varía entre las distintas tecnologías disponibles. Las centrales termoeléctricas involucran la emisión de gases a la atmósfera, explotación, transporte y acopio del combustible fósil, contaminación de suelos, descargas al océano de las aguas de refrigeración y la consiguiente modificación de ecosistemas terrestres y acuáticos cercanos a la central. De igual forma, la operación de centrales nucleares incluye, además del riesgo de falla, descargas al océano de grandes caudales de refrigeración, el manejo y disposición de los desechos radiactivos, y la contaminación de suelos, traen consigo la alteración de los ecosistemas terrestres y acuáticos cercanos a la central. Por otro lado, las grandes centrales hidroeléctricas crean embalses artificiales, cambian los regímenes hidrológicos y sedimentológicos de los ríos, modifican las condiciones de hábitat de flora y fauna acuática y anfibia, y producen cambios en la calidad del agua bajo las centrales. Finalmente, las alternativas renovables no convencionales no están exentas de impactos ambientales. A modo de ejemplo, sólo en EE.UU. mueren al año del orden de 400 mil aves producto de turbinas de generación eólica. Obtener 2.500 MW de potencia instalada a partir de centrales mini-hidro requeriría disminuir significativamente el caudal de la gran mayoría de los ríos que aún no han sido intervenidos entre Santiago y Puerto Montt. Menos definida, existe una discusión a nivel mundial respecto de la posible toxicidad de los paneles solares, que los convertiría en desechos tóxicos al término de su vida útil. Lamentablemente, existe poca información sobre estos impactos acumulativos, porque los desastres ecológicos de pequeña escala no acaparan portadas de diarios y revistas como sí lo hacen mega proyectos o mega desastres ambientales.

Aunque reconocemos la importancia de mejorar la eficiencia energética e impulsar el desarrollo basado en ERNC, no podemos dejar de pensar que cerca de 65 mil GWh/año de energía producida para el Sistema Interconectado Central (SIC) provienen de la quema de combustibles fósiles. Si queremos prescindir de estas fuentes, debiéramos aceptar como una alternativa válida la construcción del proyecto HydroAysén, que aportaría al SIC un poco menos de un tercio de la energía producida actualmente mediante la quema de combustibles fósiles. Más aún, la discusión debería ser más amplia e involucrar el modelo de desarrollo que buscamos como país. ¿Es posible desacoplar el crecimiento del uso de energía con el crecimiento del PGB y del ingreso per cápita?¿Podemos coordinar políticas nacionales de desarrollo energético, protección efectiva de nuestro patrimonio ecosistémico y disminución de la pobreza? En este tipo de temas, el Estado no puede actuar de manera reactiva frente a la iniciativa privada.

No queda más que hacer un llamado para evaluar todas las alternativas existentes con la misma vara con que se evalúan las centrales hidroeléctricas.

Por: Alberto de la Fuente, James McPhee, Marcelo Olivares, Yarko Niño, Aldo Tamburrino, Ximena Vargas. Académicos Departamento de Ingeniería Civil-Recursos Hídricos, U. de Chile.

Artículo original disponible en Beauchef al día, con interesantes comentarios como el del Profesor Patricio Cordero:

Al comentar sobre energía nuclear no tomaron en cuenta la posibilidad de una planta nuclear basada en el torio. Si visitan

http://www.cec.uchile.cl/cinetica/pcordero/nuclear.html

verán a qué me refiero.

Acá un brevísimo resumen:

Con torio no existe punto crítico (recalentamiento espontáneo con exceso de radiación), como sí lo tienen el uranio y el plutonio. Esto, porque con torio no existen las reacciones automantenidas. Se dice que son reactores subcríticos. El diseño de una planta de torio requiere de un acelerador de partículas para mantenerlo andado.

El torio produce tan solo una insignificante fracción de residuos que deben ser manejados con mucho cuidado (visitar http://www.cosmosmagazine.com/node/348 ). No necesita ser refinado para su uso y es muy abundante en la naturaleza.

Noruega rechazó en un plebescito de 2006 tener una planta nuclear. Cuando, un año después se les explicó las características de una planta de torio, otro plebiscito (febrero 2007) ganó por un 80% la opción de construir una.

Varios países están estudiando construir plantas de torio, pero aun ninguna existe.

Los residuos del torio no sirven para hacer armas nucleares.

Caso Hidroaysén: Una vergüenza para el pueblo chileno

9 mayo 2011 at 21:55

No necesito decir que hoy se ha aprobado el polémico proyecto energético Hidroaysén, es la noticia del día. Se han armado manifestaciones violentas en varias ciudades del país y se vive un clima de conflicto que no se sentía desde hace mucho tiempo.

Tengo que decir que todo esto es una verdadera vergüenza para el pueblo chileno, el cómo se ha abordado este tema es exactamente lo que NO tenemos que hacer nunca y muestra que estamos a años luz de ser gente civilizada y mucho más de ser un país desarrollado.

Hace mucho tiempo que la cuestión no se trata de si es ambientalmente tolerable el proyecto, de si es estrictamente necesario ejecutarlo, de si existen energías alternativas, de si hay presiones por parte de empresarios o si se está “vendiendo el país”, esto se trata de que “¡YO TENGO RAZÓN Y PUNTO!”. Una actitud infantil que históricamente le ha costado mucho a la humanidad y desgraciadamente seguirá siendo así.

Sigo viendo la televisión, las opiniones de contactos de facebook, llamados de televidentes y hay una cuestión clara: En este momento está de moda rechazar Hidroaysén.

Claro, es super fácil, cuidar la naturaleza es una causa loable (o una buena publicidad), los políticos de oposición pueden hacer ruido y poner sobre los hombros del gobierno la responsabilidad de “la tragedia más grande de este país”, los ecologistas pueden gritar de que morirán los animalitos y los arbolitos. Por otro lado el gobierno se defiende diciendo que se siguió un proceso legítimo, que hay que dejar funcionar a las instituciones y que se harán cumplir las normas y requerimientos a la empresa.

Lo que vemos hoy en las calles no es más que el sentimiento de rabia de un niño al que no le hacen caso, pero pocos, realmente pocos se han puesto a analizar las cosas con detenimiento. Mucha gente dice cosas “que le dijeron” o que suponen, es super fácil decir cosas sin fundamentos y total si los malos son los otros, todo vale.

Lamentablemente la gente es fácil de engatusar, por eso los partidos políticos siempre apelan al pueblo, a los más pobres, a la gente que está tan ocupada resolviendo su vida, que no le interesa verificar si es cierto o si tiene sentido lo que le dicen. Y esta no es una crítica discriminatoria, simplemente es una interpretación de la teoría de Maslow que resulta ser consistente con la realidad: La masa de la población es vulnerable a creer casi cualquier cosa. Si no me creen fíjense en la cantidad de dictadores y tiranos que ha habido.

Pero bueno, el asunto no es ese, el asunto es que todos afirman cosas y la gente no tiene cómo saber a quién creer. Como siempre digo, las personas tienen razones para creer en lo que creen y por eso es que siempre se pueden dar argumentos para lo que sea así sean falsos (y aprovechar la vulnerabilidad de la masa).

El gobierno hace un llamado a que se respete la institucionalidad, a que no se haga un “escándalo” por algo que no lo amerita, argumentando que las instituciones funcionan y la verdad es que no deja de ser “curioso” que un proyecto tan controversial, que genera tanto debate a todo nivel haya sido aprobado sin ningún voto en contra. Eso genera dudas que son razonables, los votantes son todos Seremis (Secretarios Regionales Ministeriales) y al ser funcionarios de confianza del gobierno, los votos fraudulentos quedan a un llamado telefónico de distancia. Tocaría entonces investigar lo que sucedió allí, ver si existen relaciones entre funcionarios del gobierno y los privados interesados en el proyecto. Los gobiernos suelen enmascarar sus abusos y aprovechamientos diciendo que todo se ha hecho de acuerdo a la ley.

Vivimos en un país de acusaciones, Tomás Mosciatti disfruta destapando todo tipo de conspiraciones oscuras en la radio, pero continuamente veo que todo eso queda en nada… Si las cosas son tan graves hay que investigar y seguir el proceso hasta el final ¿no? La verdad, es más fácil tirar la piedra y esconder la mano. Al final da lo mismo porque los que abusan siguen haciéndolo.

Por otro lado, a mí me gustaría saber por qué se ha hecho tanta propaganda en contra de Hidroaysén y no ha sido igual la cosa con el montón de termoeléctricas que están en proceso de aprobación y construcción en el país. Esa campaña publicitaria no se financia de la nada, alguien tiene que poner esos fondos ¿no?. Quizás es mucho mejor depender del petróleo y el carbón emitiendo toneladas de CO2 a la atmósfera, no sé, si alguien lo explicara bien lo podría entender. Lo cierto es que a la gente de Patagonia Sin Represas no parece molestarles tanto la existencia de estas termoeléctrias, básicamente sólo las mencionan.

Y si hablamos de ambientalistas, no lo hacen mejor que los políticos. De partida porque todos se llenan la boca con las energías alternativas y “verdes” sin saber si quiera qué es un Mega Watt, sin entender que el sistema eléctrico es una máquina que funciona bajo una serie de reglas físicas, sin entender que sus maravillosas alternativas destruirían el doble de superficie o más en otras zonas del país. La verdad no sé por qué les parecen tan lindos los generadores eólicos y los paneles solares, y tan feas las represas, yo no veo la diferencia. Y ahí están los amigos del plantea generando residuos tóxicos con sus computadores, con la basura de sus casas, con las pilas que botan y gastando un montón de energía eléctrica, generada de manera sucia, en sus grupos de facebook y páginas.

Todo esto es política señores, todo esto son influencias, todo esto está podrido de lado y lado. A mí me gustaría hacerme una idea real de lo que de verdad significa este proyecto pero lo único que veo son ataques mutuos, manifestaciones violentas y estupidez humana en su estado más puro. Si me hablaran de cómo realmente impacta ambientalmente un proyecto y otro en comparación justa, si me hablaran de cómo hacer que funcione un sistema donde la potencia consumida es idéntica a la generada y no hay forma de guardarla sino que hay que generarla a cada instante así, si me hablaran de cómo la regulación de este mercado haría que la energía nos costara menos o se enriquezca ridículamente una empresa extranjera a costa de nuestros recursos quizás entienda lo que pasa, pero así como estamos, no se puede pensar en nada.