Crisis en el sur y en nuestra sociedad

9 mayo 2016 at 10:08

Descomposición

Cuando fue el paro de Brinks, tuvimos días y días de noticias respecto a los problemas que tenía la gente porque no había dinero en los cajeros automáticos, esa era la preocupación nacional. Recuerdo que cada vez que hablaban del problema me preguntaba: ¿Por qué están en paro? ¿Qué reclaman los trabajadores? Pero poco y nada se dijo en los medios. Todo era respecto a que no había plata en los cajeros.

Ahora tenemos un gravísimo desastre medioambiental en el sur, el daño ya está hecho y hay que adaptarse, buscar maneras de seguir adelante y, por supuesto, hacer lo necesario para evitar que suceda de nuevo. Ya que por lo que leo en la prensa, aparentemente es un hecho que el fenómeno fue gatillado por el tema de los salmones vertidos al mar (Corríjame si me equivoco).

Pero no! Lo que veo es gente pidiendo plata, bonos, negociaciones con el gobierno por plata, dirigentes queriendo ir a La Moneda y Lo Monedo (lo siento, tenía que decirlo)… ¿Para qué? ¿Qué tiene que ver la plata con su problema? Seguir ese camino es dejar el curso de acción clarísimo para las autoridades: Dejarlos contentos con plata inmediata para que no molesten y no preocuparse por solucionar nada. Más aún, ese afán por el famoso bono podría interpretarse como el uso del desastre natural como la oportunidad perfecta para pedir dinero gratis.

Sí, sí, entiendo, no me malinterprete. No creo que esa sea la intención de fondo, pero sí es el resultado del análisis simplista de la situación. Es verdad, sin poder trabajar esa gente no tiene fuente de ingresos y es una situación de emergencia. Pero ¿Qué pasa si el daño es irreparable? ¿Vamos a dar bonos indefinidamente?

Y vuelvo a preguntar lo mismo: ¿Cómo solucionamos el problema? ¿Qué hacemos ahora que tenemos esta situación? ¿Cómo nos adaptamos a la nueva realidad por complicada que sea? No veo información al respecto.

Mi conflicto es que tenemos toda una conmoción nacional por este problema, quejas y protestas. Pero ya está, no hay vuelta atrás, nadie va a hacer desaparecer la marea roja con una negociación. Hay que pensar en qué hacer ahora, ocuparse de ello.

Puede que los famosos bonos sean efectivamente la mejor manera de enfrentar la crisis inmediata, pero no entiendo la manía de enfocarse sólo en eso en vez del problema en sí mismo. Tampoco veo la necesidad de pelear, bloquear accesos y perturbar el orden público.

Esto último, muestra uno de los síntomas de nuestra enferma sociedad. Chile está enfermo, los desastres deberían unirnos, reafirmar nuestro sentido de comunidad, apoyarnos unos a otros. Pero desde un tiempo a esta parte nos dedicamos a apuntar con el dedo, a echar la culpa, a pedir que nos solucionen los problemas, a pelear con cualquiera que se interponga en lo que es de nuestro interés personal. ¿Será que nos pondremos a cortar calles y tirar piedras para el próximo terremoto?

El otro síntoma es que todo gira en torno al dinero. Los bonos, la gratuidad en la educación, la reforma tributaria, etc. Y no me malinterprete, no soy tan idiota para creer que el dinero es el malvado (Maldito Capitalismo!!!). El problema es de educación, es cultural, pero sobretodo educación.

Y no me refiero a forzar a los niños a leer 500 palabras por minuto o resolver integrales en primero medio. Me refiero a que no estamos desarrollando la capacidad cognitiva necesaria para enfrentar la vida. Todo se ha vuelto demasiado sencillo, nos acostumbramos a no pensar.

Es cosa de ver cómo enfrentan los medios la entrega de conocimientos. ¿Se ha fijado que, sin importar el tópico, a la hora de entregar algún conocimiento en televisión en alguna parte alguien dice “en términos simples”, “en fácil”, “para que se entienda” o un equivalente? Y muchas veces como advertencia: “Les vamos a explicar esto, pero en términos muy muy sencillos”. ¿Por qué tenemos que simplificar las cosas para la gente? ¿Por qué suponemos de antemano que no entenderán?

¿Por caminos sinuosos? ¿Fuera del recipiente? Más o menos, pero no tanto. Porque esa falta de capacidad cognitiva y la urgencia por simplificar todo ha hecho que muchísima gente tenga como única métrica para todo el dinero.

Más dinero para mí, mejor. Menos dinero para mí, peor. Gasto más, peor. Gasto menos, mejor. Tengo más, mejor. Tengo menos, peor.

Y hemos sobresimplificado la complejidad de la vida en una única dimensión, no hay más!

Claro! Con esa métrica es obvio que la gente querrá dinero a cambio y se molestará profundamente si no se lo dan. Con esa métrica es lógico que a nadie le importe qué le pasaba a los trabajadores de Brinks. Con esa métrica es lógico que la solución al problema de la educación es la gratuidad.

Con esa única métrica es lógico que jamás tendremos una sociedad justa, porque nadie pagará a un empleado lo razonable para que esté tranquilo y le pueda dedicar sus energías al trabajo como corresponde.

Con esa única métrica es lógico que todo se seguirá haciendo a medias, porque nadie aceptará el costo de hacer las cosas bien. Sin embargo, todos querrán que se hagan bien.

Y con esto quiero dejar en claro lo transversal de mi afirmación. Nos agarramos las mechas con el odio social, haciendo fiesta cuando insultan a Luksic o a algún poderoso. Pero al final del día, dudo que los valores y la integridad del chileno promedio sea diferente a esa gente que tiene poder e influencia, que evade impuestos, que abusa de clientes y empleados.

¿A tratado de entrar a la autopista cuando hay taco? ¿Cómo fue su experiencia la última vez que tuvo problemas con su celular? ¿Ha intentado bajar/subir en estación Los Héroes a las 7 de la tarde?

Esa gente desagradable que se topa en el día a día se queja igual que usted de los poderosos y ahí anda haciendo de las suyas en la medida de lo posible. No hay sentido de comunidad, no nos reconocemos como pares, no nos reconocemos como seres humanos.

En fin, ahora sí me salí del recipiente. Buenas noches!

No lo lea, no es importante

30 septiembre 2015 at 7:03

No lo lea, no es importante. Así se titulaba una publicación que leí hace tiempo y pretendía todo lo contrario… No es mi caso, esto de verdad no es importante, no deseo quejarme de la vida o de la gente, tampoco hacer reflexiones elaboradas o intentar enseñar algo. Sólo vagar por sinuosos caminos, absolutamente fuera del recipiente como una manera de decir “Estoy Vivo” e intentar sincronizar este abandonado espacio con su autor.

Cual Pizza con Orégano, podría referenciar antiguos Charquicanes con Huevo u otros detalles tomados de diferentes partes que de todas maneras no serían eficaces porque ni sus propios autores captarían la referencia (ya me pasó una vez).

Claro, es que el cerebro está programado para buscar patrones pero siempre dentro de algo esperado, de ahí el típico video de los tipos jugando basketball en que tienes que contar no se qué y no te das cuenta de que un gorila pasa detrás. Pero bueh, la pizza ya se enfrió, eso fue el 2007 así que a estas alturas debe estar muy mala, como la canción de Guaripolo.

Tampoco es viernes en la noche ni hay un motivo para crear una atmósfera particular, es la situación más mundana posible: 7:50AM de un día miércoles justo antes de comenzar el trabajo.

Así que sin atmósfera especial intento irme por las ramas aún peladas luego de un invierno extraño y confuso meteorológicamente. Ahora ya es primavera, los arbolitos están un poco confundidos pero iniciando sus brotes… Bueno, depende del árbol porque más de alguno está lleno de flores hace rato, pero mientras caminaba para acá por el parque noté muchos que aún tenían las ramitas peladas, cosa que resulta en un deleite a mi vista al contrastarse con el cielo azul. Sí, parece algo mundano pero luego de varios años de usar lentes y ver borroso, el captar esas delgadas ramitas ultra enfocadas me hace feliz.

Y luego de hablar de árboles que buscan cierto tipo de equilibrio como un barquito que flota, me despido respondiendo a la curiosidad del niño en “La Gallina Dijo Eureka”:

“Todo cuerpo que se sumerge experimenta un empuje de abajo hacia arriba igual al peso del volumen del líquido desalojado!!! Es el principio de Arquímides ese que cuando lo descubrió dijo Eureka!!”

Pero recuerden niños, las gallinitas no hablan.

Los Jóvenes de Hoy en Día

14 septiembre 2014 at 1:50

Hola! Me llamo Rodrigo, tengo casi 30 años y soy una persona cercana a la tecnología de la era digital, he trabajado en algunos proyectos interesantes y entiendo relativamente bien cómo funciona un computador desde la fuente de poder a la pantalla… Cualquiera diría que soy un sujeto que vive eso que le llaman “la modernidá”, pero la verdad es que soy un tatita.

Soy un viejo retrógrado por varias razones, partiendo porque me quejo de los jóvenes. Y es que de verdad soy de otra época, cuando chico había una sola tele en casa que se cambiaba con el clásico alicate, había que esperar como 10 minutos después de prenderla para que se encendiera de verdad y se veían sólo 3 canales decentemente, el resto no eran más que vagos fantasmas. Afortunadamente a veces me daban permiso para conectar el Atari, pero como no tenía la cajita con el interruptor de selección, enchufaba el conector de video a uno de los extremos de la antena que estaba roto, se veía con ruido pero podía jugar. Mis aventuras de vacaciones eran hacer hoyos en la tierra del patio con la ayuda del perro para echarle agua y emular todo un sistema fluvial que mi mamá tapaba apenas podía.

En casa podía pasar horas jugando con agua en el lavadero, escuchando mi cassette de Los Prisioneros (al que mi hermano le cortó la cinta con unas tijeras para molestarme, pero yo lo arreglé con Stic-Fix) o mirando (y leyendo) fascinado un libro que se llama “La Tierra y sus Recursos”, lleno de ilustraciones y datos interesantes de cómo funciona el planeta.

tierra_y_sus_recursos

El colegio era relativamente fome, mucha rutina y pocas cosas que me interesaran mucho. Lo que sí me encantaba cuando tenía que hacer un trabajo de investigación y/o una disertación, eran magnos eventos a los que debía dedicar toda mi capacidad y hacerlo tan profesional como fuera posible. En esa época era un desafío ir a la biblioteca, pedir prestado un libro que no sabías si te servía y buscar en él lo que necesitabas… Qué cosa tan tediosa!!

Había que leer, sacar cosas de varios libros, recortar el Icarito y si valía la pena calcar los dibujos de los libros en papel mantequilla para pegarlos en el informe, por alguna razón las hojas siempre quedaban sucias con ese maldito Stic-Fix!

Pero no me quejo en lo absoluto, no quiero hacer de este post una rutina de Dino Gordillo porque no tiene sentido. No era sufrida esa forma de vida para nada, aprendí mucho leyendo la Enciclopedia Visual que venía los domingos con el diario, con las revistas National Geographic que habían por ahí y hasta buscaba palabras aleatorias en el Pequeño Larousse si estaba muy aburrido jajaja. Lo hacía porque me gustaba, trabajaba duro para mis informes y disertaciones porque quería hacerlo bien (y porque era lo único en lo que de verdad trabajaba ya que no hacía las tareas y la profe siempre me retaba).

Hoy en día la realidad es radicalmente diferente, yo diría que desde la generación que ahora tiene 25 hacia adelante sus vidas han sido profundamente marcadas por las tecnologías de la información de una manera en que pocos en el “mundo adulto” son capaces de dimensionar aún.

Estos jóvenes crecieron en un mundo sin recortes, sin papel mantequilla, sin Icarito ni Enciclopedia Visual. Un mundo en que las tareas se las sabe el Sr. Google y la maravillosa herramienta de copiar y pegar permite hacer trabajos completos en minutos. Un mundo en que no hace falta tantear la parte del cassette donde está nuestra canción favorita ni esperar minutos antes de ver una película porque hay que rebobinar el VHS.

Para la juventud de hoy en día todo es instantáneo, descansan fuertemente en la tecnología para todo, no hace falta tener paciencia, tienen acceso a muchísimo contenido entretenido de manera inmediata. Los trabajos del colegio prácticamente se hacen solos y no necesitan esperar al fin de semana para hablar con sus abuelos o tíos. Están siempre conectados con los amigos y siempre hay algo que jugar en el tablet, algo que ver en la tele y por supuesto mucho que ver en Internet.

Todo esto en principio no tiene nada de malo tampoco, después de todo la tecnología se inventó para facilitarnos la vida ¿no? El problema es que todas estas facilidades impactan fuertemente en la formación de los niños, afectan su educación y las habilidades que desarrollan.

Por ejemplo, me ha tocado leer textos escritos por jóvenes universitarios y he encontrado varios problemas recurrentes en cuanto a redacción. Texto demasiado breve y poco descriptivo, muchas imágenes sin la debida explicación, falta de línea argumental o desarrollo lógico de ideas, mala ortografía, poca comprensión del tema que exponen, poco cuidado con el formato y las formalidades propias de un informe, etc.

¿Cómo relaciono esto con lo anterior? bueno, es la única explicación que encuentro para las enormes diferencias entre textos de este año con otros de hasta 2006 sobre un mismo tema, escritos por personas que en teoría están igualmente preparadas… Excepto que los jóvenes que hoy están haciendo estos informes tuvieron la facilidad de copiar y pegar desde pequeños, tanto texto como imágenes. Desarrollaron la habilidad de recolectar, fragmentar y compilar información, pero no la de redactar su propio contenido, lo cual explicaría su dificultad para elaborar textos descriptivos. Tampoco preparan debidamente las imágenes o gráficos, con frecuencia pegan en los informes capturas de pantalla que son muy difíciles de leer en un documento impreso, sobretodo en blanco y negro.

Si mi razonamiento fuera correcto, entonces podríamos decir que es terrible lo que ha hecho la tecnología ¿no? pues NO! Es muy fácil apuntar con el dedo, pero hacer juicios de valor sobre una tecnología no tiene ningún sentido, nadie diría que los automóviles son malvados porque a veces atropellan personas.

El problema acá es que en los últimos 20 años la humanidad ha cambiado de manera tan vertiginosa que hay una generación que creció sin ninguna guía, que fue criada pensando en un mundo que ya no existe, son los llamados “huérfanos digitales”. Lamentablemente para muchos de estos niños recargados de información y estímulos, sus padres no comprenden adecuadamente que esos aparatos que dejan tranquilo al niño están muy lejos de ser juguetes. La parte buena es que eso está cambiando, pero esta revolución de la información es más rápida que los seres humanos, los cambios culturales inevitablemente toman tiempo.

El acceso ilimitado a la información es maravilloso. Desgraciadamente, tal como pasa con la comida, el contenido más abundante y fácil de obtener es poco nutritivo para el intelecto, es alto en frivolidades y bajo en reflexión. Por lo tanto, tal como con la comida, hace falta supervisión y educación para formar a los niños con una cultura de consumo de información saludable.

Y está el efecto colateral que mencionaba antes, ahora encontrar información es muy fácil y eso ha vuelto más flojos a los jóvenes. Entonces, si es tan fácil “investigar” un tema, lo que nos queda es hacer algo con esa información ¿no? Ya no basta con encontrar el dato, ahora se les puede pedir a niños de cada vez menor edad que le den un sentido a ese dato, algo que no era tan directo cuando a un niño de 7º básico lo tenías calcando en papel mantequilla montones de dibujos de la primera guerra mundial. Todo ese tiempo se puede redirigir ahora, enfocar en dar un paso más.

Adicionalmente, una buena guía para el uso de esta herramienta llamada Internet, puede hacer muchísimo más interesante ese proceso de descubrimiento que yo viví con libros y revistas que terminaba mirando mil veces sin poder indagar más allá de lo que allí se decía.

Y no me vengan con que no se les puede enseñar a los niños a tener criterios, después de todo nos las arreglamos re bien para enseñarles que no hablen con extraños, que miren antes de cruzar la calle y que no se coman nada que encuentren en el suelo.

Como dije antes, los cambios culturales toman tiempo, pero también voluntad y trabajo. Es nuestro turno para poner esa voluntad y trabajo en que las próximas generaciones no sean “huérfanas” de nada y sean capaces de sacar a las nuevas tecnologías un provecho que nosotros, los viejos retrógrados, ni nos imaginamos.

¿Cómo hacer?

8 marzo 2014 at 0:57

Hoy en un mundo tan lleno de ruido, tan lleno de superlativos, donde nada tiene matices… ¿Cómo hacer?

Hay noches de vacío, profundo vacío… Esas noches pasan una tras otra, con diferentes matices pero el vacío queda intacto. A veces hay algunos atisbos de luz, chispazos que disipan las nubes que rápidamente vuelven a cubrir el cielo. A veces simplemente hay alguna distracción, algún programa de TV, alguna página con imágenes tontas o un vistazo al gran templo de la copucha, funcionan como sedantes que desvían la atención de las nubes siempre presentes.

¿Cómo dejar de sentirse solo rodeado de gente que hace su vida allá, en otra parte? En realidad la mayor parte de la gente no importa mucho, pero siempre están aquellos pocos que aprecias de verdad y te importan, con quienes te gustaría compartir. Son primos, amigos de la universidad, de la vida o incluso alguien que te gusta, personas que te gustaría que fueran conscientes de la importancia que tienen para ti… Pero comunicarse no siempre es fácil.

Ese mundo de las comunicaciones, las benditas comunicaciones… Donde todo se muestra realzado, donde todas son las más grandes tragedias o las más grandes alegrías. Ese mundo que no sabe de términos medios, en el que un click en la foto de la niña que te gusta vale lo mismo que un click en la foto del almuerzo del gato del vecino. Ese mundo en el que o haces escándalo o callas… Pues yo siempre he preferido callar y quizás ese es mi mayor problema.

¿Cómo expresar lo sensible que uno es sin matices? ¿Cómo expresar alguna cosa si sólo puedo callar?… ¿Por qué callar? bueno, cuando no pasa nada no hay nada que decir, cuando puedo hablar no es importante y cuando es importante colapso y me quedo mudo. ¿Muy tímido? puede ser, pero el hecho es que cuando algo me emociona soy incapaz de hablar, mi cerebro se bloquea y así es como soy capaz de decir incoherencias cuando me siento afectado por la alegría de ver a un amigo en un momento importante de su vida y tengo que felicitarle… Y no es simplemente un tema de nerviosismo, es una cuestión fisiológica, por algo jamás grité en una montaña rusa, por algo me atoro cada vez que voy a decir algo que me produce una emoción intensa.

¿Cómo lograr entonces que alguien me conozca de verdad si ni siquiera puedo expresarme emocionalmente? Personalmente me trabo y a través de los medios de comunicación detesto exponerme en público… Quizás diría que le tengo miedo, que tengo miedo a ser juzgado o malinterpretado por alguna descabellada razón. Tengo ese maldito problema que no sé si es extremo egocentrismo o pésima autoestima, pero que me pone a pensar en lo que otros pensarán de mis acciones y condiciona mi conducta… Como si fuera tan importante lo que haga o diga; o como si no importara lo que yo quiera sino que lo que los demás quieren.

Sí, no me siento bien ahora. Si me conoce y por alguna razón le importa no se preocupe, este es mi estado habitual así que esto no es un desahogo sino que más bien un ejercicio para salir de mi silenciosa zona de confort en un intento por crecer un poco, pues no podré zafarme de esta sensación de soledad si no aprendo mi lección, sea cual sea.

Es más, si me conoce y ha llegado hasta aquí leyendo muy probablemente es de aquellas personas que aprecio, que le tengo cariño y que me importa, pero seguramente he sido incapaz de hacerlo presente como debería sencillamente porque las palabras no me salen… Lo triste es que seguro habrá varias personas que nunca leerán estas palabras a pesar de que también me importan, pues ni se lo imaginan.

En fin, este fue mi pequeño escándalo, supongo que tenía que intentarlo alguna vez.

Redes sociales y la agonía de las comunidades en línea

26 enero 2014 at 17:24

facebook

Hace 15 años Internet recién comenzaba a masificarse y como toda revolución tecnológica, su impacto en el mundo era aún insospechado. Soñábamos con todo lo que se podría hacer con esta nueva tecnología, comunicarse con cualquier lugar del mundo sin restricciones, con cualquier persona de cualquier cultura. Teníamos ante nosotros una herramienta que se estaba masificando rápidamente y podría eventualmente llevar a la unificación de la humanidad en una sola gran comunidad sin distinciones.

Por esos tiempos la gente recién comenzaba a disfrutar de los mensajeros instantáneos como el ICQ y las formas de socializar más populares eran los chats y los foros. Tanto un chat público como un foro eran básicamente lo mismo: un lugar común, público y abierto, muchas veces matizado por algún tema en particular en que la gente podía reunirse y conversar, compartir opiniones, conocerse y en definitiva hacer vida social con personas que podían estar en cualquier parte del mundo y provenir de cualquier realidad.

Yo llamo a los chats públicos y a los foros sitios tipo “plaza pública” en donde uno iba y se reunía con gente. Podías solo observar, quizás emitir alguna opinión, o quizás establecer una conversación privada con alguno de los participantes. Así podías empaparte de toda la diversidad presente, podías acercarte o alejarte de personas según tus afinidades, podías reflexionar sobre un tema e incluso cambiar tu perspectiva respecto a algo producto de la experiencia de otro. Esta enriquecedora experiencia nunca había sido tan accesible y sencilla.

Los sitios “plaza pública” eran los análogos virtuales de la manera natural de socializar del ser humano, pero eliminando las limitaciones de espacio e incluso de tiempo en el caso de los foros, ya que las conversaciones siempre estaban allí, no tenías que esperar a una hora específica para participar. Lamentablemente a los pocos años toda esta era de apertura entraría en una penosa y larga decadencia.

Con el surgimiento de las redes sociales, las “plazas públicas” fueron desplazadas por este invento que sin duda es mucho más seductor porque ya no tienes que ir a ninguna parte, todos vienen a ti. La mecánica de las redes sociales es que el mundo gira en torno a tu persona. Una terrible deformación de la realidad que se convirtió en la golosina perfecta para nuestro ego.

Hoy en facebook tú tienes tu propia “casa”, tu muro que te pertenece exclusivamente a ti y puedes hacer lo que quieras con él, entonces pones allí todas tus cosas. Este sentimiento de pertenencia es sumamente importante y explica por qué tanta gente olvida el hecho de que está publicando su vida privada en un lugar público. Ya no estoy caminando hacia la plaza para reunirme con mis amigos, símplemente digo lo que quiera en mi casa y mis amigos vendrán a verme… ¿Qué sensación más agradable tener la atención de todos no? Debe ser que se preocupan mucho por mí… Mentira!

En realidad tus amigos en sus propias casas reciben lo que dijiste en la intimidad de la tuya como si fuera un grito desesperado de alguien en su jardín. Este jardín que es un verdadero noticiero especialmente fabricado para el dueño de casa, que trae todo lo que sus contactos han puesto en sus casas, así puede enterarse de lo que hacen y no hacen, puede copuchar todo lo que quiera y nadie siquiera se da cuenta.

El resultado: fin de la apertura, nunca sales de tu casa sino que te limitas a leer el diario en tu jardín. No tienes acceso a conocer otras realidades pues las relaciones que estableces en facebook son básicamente una extensión chismosa de las que ya estableciste presencialmente. En facebook tampoco puedes salir a buscar nuevas realidades cómodamente porque si no estás dentro de tu casa estás dentro de la casa de un extraño. No hay lugares comunes, facebook es un lugar ficticio creado para cada uno, para todos es una página distinta, no es como la plaza en que todos ven la misma plaza, todos están en el mismo lugar.

Al igual que los realitys y los programas de farándula en la televisión, las redes sociales se aprovechan de nuestros instintos más primitivos y limitan terriblemente el potencial de una poderosísima herramienta de comunicación como es Internet.

Pero a diferencia de los realitys y los programas de farándula que puedes sencillamente no ver, las redes sociales no pueden ser omitidas tan fácilmente, sobreotodo porque en efecto son eficaces comunicando, al menos a un pequeño número de personas, lo que quieres decir y eso es algo que no puedo dejar pasar si creo que tengo algo interesante para compartir. Así que no podré aguantarme la tentación de gritar en los jardines de mis contactos acerca de este artículo apenas lo publique.

Saludos!!