Piano

7 febrero 2010 at 2:45

Y aquí estoy frente al piano, por fin. Siento cómo late mi corazón dentro de mi pecho, da pequeños y rápidos saltos que me parece que pueden oirse a varios metros. No hay nadie cerca, está la habitación vacía pero yo estoy preocupado por que me escuchen, no quiero ser sorprendido intentando cumplir mi sueño, no quiero ser perturbado, quiero que todo sea perfecto. Mi emoción es grande, me pongo nervioso, cualquier interrupción podría destruirme o hacerme explotar en ira, actúo con suma cautela como si estuviera a punto de perpetrar un delito, miro atentamente el teclado mientras suena aquella música en mi cabeza, suena tan fuerte que mis oídos casi la escuchan. Entonces toco una tecla al azar tímidamente, miro a mi alrededor y no veo a nadie, tomo un poco más de confianza y trato de hacer sonar algo conocido, lo cual no me cuesta mucho pero no es más que una secuencia de notas una tras otra, ninguna complejidad. Han pasado varios minutos ya y nadie aparece, pienso en que deberia aprovechar mi tiempo y comienzo a esbozar lo que suena en mi cabeza, siento como si hace muchos años hubiera podido hacerlo con naturalidad y ahora he olvidado cómo, a pesar de no haber estado nunca frente a un piano.

Mis latidos dejan de ser tan intensos como al principio, han pasado ya varias horas. Sigo intentándolo, es difícil, más de lo que pensé. Sólo llevo unos segundos de música pero para mí es todo un logro. Como un relámpago aparece en mi mente nuevamente la noción del tiempo, miro mi reloj y me doy cuenta que he pasado mucho tiempo allí, me pregunto si alguna vez podré volver a intentarlo. Tomo mis cosas y me retiro lentamente, en contra de mi voluntad porque se hizo tarde. De todas formas salgo con una sonrisa, esperanzado de poder volver a intentarlo aunque sé que no volveré a ese lugar, me invento que buscaré la forma de hacerlo para sentirme mejor y así me retiro caminando, con la música sonando intensamente en mi mente y un sueño que aún no se cumple.

Rodrigo Maureira – 6 de febrero de 2010.

Nuevamente Aquí

3 enero 2010 at 2:17

Muchas veces en la vida uno se conmueve y/o se conecta con historias, novelas, películas, pudiendo empatizar con las emociones allí plasmadas, pero hay unas pocas veces en que esto va mucho más allá, obras que a uno le impactan y lo dejan meditando, conectándose profundamente con ella. Esto es lo que me ha sucedido ya varias veces con obras de Waldylei Yépez, llegando incluso a despertar mi resagada parte artística y es “Nuevamente Aquí” la muestra más importante de aquello. Articulado en base al texto original “Aquí de Nuevo” e intentando emular el estilo de Waldylei, quise dar respuesta a lo que ese texto plantea desde el punto de vista del personaje que recibe la carta original.

Dejo la entrada del sitio de Waldylei, en el cual presenta el texto y los audios asociados a ambos (“Aquí de Nuevo” y “Nuevamente Aquí”)

Antes de dar paso al texto que se quiere presentar ahora quisiera hacer un comentario adicional respecto al mismo y a la propia Colección Despierta. La Colección nace el 29 de julio del año 2007 con el texto denominado “Aquí de nuevo” del cual se realizó una versión mp3, desde entonces tal audio llamó mucho la atención en especial al señor Rodrigo Maureira quien para el presente mes creó una respuesta al mencionado texto e hizo su propia versión mp3. Este gesto, que me parece invaluable, yo no quería que pasara desapercibido y es por ello que decidí darle un lugar importante dentro de lo que son Mis Colecciones, hacerlo parte de la Colección de la cual nació por ser una respuesta al texto publicado en julio de 2007. Es por ello que “Nuevamente aquí” es recibido no sólo como parte de mi Colección, a pesar de no ser de mi autoría, sino que también es el texto que culmina la Colección más importante que tengo y la más larga dicho sea de paso. Con este texto, que será presentado en unos instantes, se termina la Colección Despierta de Waldylei Yépez. Mi agradecimiento sincero por todo el apoyo recibido a lo largo del tiempo, de corazón muchísima gracias y será hasta una próxima oportunidad.

Waldylei Yépez

Despierta 29 de julio de 2007 – 18 de octubre 2009


Audio Aquí de nuevo (2007)


050. Nuevamente aquí. Colección Despierta. Rodrigo Maureira.doc

Estoy nuevamente aquí, intentando ver tu alma a través de estas letras, leyéndolas por décima vez buscando lo que sentías al momento de escribirlas, intentando sentirme cerca tuyo, confundido por la duda, la inseguridad y el miedo. Ya no quiero decir más lo que es correcto o lo que es prudente, haré caso omiso a esa distancia que pones y seré yo quien desnude su alma esta noche. Quizás sólo sea un loco con gran imaginación, quizás sólo sea uno más de los que te escriben cosas parecidas nublados por sus sentimientos, siendo incapaces de ver la realidad, pero ya no puedo más.

Quiero comenzar contestando tu pregunta, si es que verdaderamente es una pregunta. Sí, cada vez que te leo me pregunto la razón de tus letras, lo que hay dentro tuyo en esos instantes, si es que nos muestras tu propia vida. Haces surgir una infinidad de dudas cuyas respuestas no puedo obtener de ti pues no me las darás.

Dime, ¿Por qué crees que te leo?, ¿Por qué crees que puedo conectarme tan bien con esos textos? ¿Será que en realidad me estoy conectando contigo? Son muchísimas las preguntas sin respuestas pero la más importante es ¿Estás hablando conmigo? ¿Seré yo?, pero eso no lo puedo resolver solo, necesito que me lo digas, y de ser así te pregunto ¿Crees que aún pudiendo conectarme de esta forma con lo que haces y contigo soy tan ciego de no notar nada? ¿Será que yo no me doy cuenta y no hago nada o en realidad eres tú quien no quiere ver mis intentos por acercarme? Dime ¿De qué sirve hablar todo, ser totalmente explícitos si no se es claro con lo fundamental? ¿De qué sirven todas esas palabras si se pierden en la nada porque no tienen en qué sostenerse? es como un árbol sin raíz, simplemente se cae y no sirve para nada.

Ya no sé lo que pensarás de mí pero no me importa, terminaré de una vez por todas con este sueño que se convirtió en pesadilla, despertaré. En el mejor de los casos viviré este sueño en la realidad y en el peor la pesadilla habrá terminado aunque vaya que te extrañaré. De cualquier forma accederé a ti y sabré lo que sucede, no me importa si terminas alejándote de mí si es que así estás mejor. Porque no hay nada peor que sentir (o imaginar) que sufres y no poder hacer nada al respecto, ni siquiera poder acompañarte o aclararte alguna duda porque cada vez que intento hacerlo recibo la misma respuesta: “Estoy bien”.

Entonces ¿Qué puedo hacer? ser correcto, ser prudente y cuando me muestras tus creaciones no me queda más que decir “¡qué buen texto!”, “muchos se identificarán” sin ser capaz de decirte que soy precisamente yo quien se identifica, quien se siente tocado por esas palabras en lo más profundo. Y es que te quiero, te necesito y cada vez que te leo esa ilusión crece pero termina por golpearse con esa pared que encuentro cuando estoy contigo, eso duele y duele aún más cuando me dices que no te quiero, o se lo dices al viento, o a un personaje imaginario, ¡¡no lo sé!! Ese es el problema.

Mañana te veré nuevamente, te entregaré este papel, te sorprenderás de encontrar un texto mío que en realidad es tuyo y es que si no me puedo comunicar de verdad contigo a mi manera, tengo que intentarlo a tu manera. Moriré de nervios en ese instante, no sé lo que sucederá pero sólo una cosa te quiero pedir, no te burles de mí, no me rechaces. Si piensas que soy un loco estás en tu derecho a irte, pero por favor trátame con cuidado que he puesto mi alma en tus manos.

Rodrigo Maureira – 30 de septiembre de 2009.

Pizza con Orégano

3 octubre 2007 at 23:56

Uno de los más destacados exponentes de la gastronomía italiana es la pizza, un pan plano con queso mozzarella, salsa de tomate y otros ingredientes. En mí opinión el orégano no puede estar ausente de una buena pizza aunque no necesariamente forme parte de los ingredientes originales de la misma. Sin embargo, la referencia a esta comida es sólo una excusa ya que este artículo no trata de aquello.

Estas palabras están clasificadas como “Razonando fuera del recipiente” así que debería tratarse de algún análisis de alguna situación particular o una reflexión sobre algún concepto pero creo que tampoco va en ese sentido este post, de todas maneras usted señor no lector, que no está leyendo esto (porque acá no entra casi nadie que no sea un bot para llenarme de spam), no se podrá dar cuenta de que la clasificación de esta entrada no concuerda con la línea de las demás así que no importa.

En este punto se preguntará cuál es entonces el motivo de esto. Quizás piense que estoy gastando mi tiempo para sentirme bien pensando que mi blog tiene una gran relevancia para mi vida y por lo tanto debo mantenerlo. Quizás crea que deseo decir que me siento bien, mejor que otros que han sucumbido y yacen inconcientes mientras yo camino en una fría y lluviosa noche de invierno sintiéndome superior. Quizás se le antoje que escribo cosas sin sentido porque estoy desesperado ante la inminencia de que me fusilen, luego me disparen con ametralladoras, hagan explotar mi cuerpo y disuelvan los restos que queden con ácido sulfúrico porque ayudé a la persona equivocada sin razón alguna. Quizás se sienta tentado a pensar que hay algo que quiero expresar pero no deseo hacerlo explícitamente para evitarme un mal rato. Seguramente se imaginará que quiero aprovechar el poco tiempo del cual dispongo hoy porque vivir como persona normal es una cosa suntuaria para un estudiante de ingeniería eléctrica de la Universidad de Chile (“yo soy académica”(si sabe de qué hablo, ría)). Quizás sólo estoy desconcentrado y desorientado, de lo que estoy seguro es que esto no es un paseo al azar de ninguna manera, de hecho podría ser un paseo con un destino fijo al cual podría llegar en metro o bien en auto pero respetando los semáforos.

Por otro lado, quizás tampoco sea necesario que diga el objetivo del post dejando de responder a mi impulso de redactar cosas autocontenidas que lo expliquen todo. Probablemente terminaré haciéndolo de todas maneras….

En fin, si cree que nada de esto tiene sentido alguno, tiene razón. Si cree que este texto es malo, tiene razón. Si cree, por el contrario, que hay cosas que llaman la atención, tiene razón. Si cree que alguna de las cosas dichas fueron idea suya, tiene razón. Si cree lo anterior y piensa que le he copiado, también tiene razón y en ese caso le informo que ha pasado por mi cabeza al momento de escribir esto, formando parte de la enorme maraña que habita en ella y que absolutamente nadie puede desenredar…

Ya, queda poco para las 12 así que me largo porque tengo que estudiar Conversión.
¡Un gran saludo!

Rodrigo Maureira – 3 de octubre de 2007

Viernes en la Noche

9 septiembre 2007 at 0:02

Es la noche de un día viernes. Estoy completamente cansado pues he tenido una larga y exigente jornada. Sin embargo, ya no tengo nada más por hacer. La noche parece como cualquier otra. Puedes percibir la atmósfera que usualmente envuelve a estas situaciones y allí afuera un cielo oscuro. Hago caso omiso a las advertencias biológicas que me impulsan a dormir. Me siento entonces en el escritorio pero, de inmediato, advierto que sería más cómodo sentarse en la silla que esta a unos pocos centímetros. Así me cambio de posición. Luego comienza a invadirme una infinidad de pensamientos respecto a lo que haría a continuación, leo a los demás y logro percibir el afán de mostrar y dar a conocer sus incursiones en el ámbito de la literatura. Esas narraciones tan descriptivas y muy probablemente elaboradas con esmero en algún tiempo pretérito, y de las cuales ellos muestran sentirse orgullosos.

Sin embargo, sentí que había algo más, algo personal que me presionaba de cierta manera, y por instinto, a seguir el comportamiento colectivo. ¡Sabía que se esperaba una respuesta de la cual era yo el responsable!. Me mantuve dubitativo durante unos instantes mientras comenzaba a comprender el significado de la situación, de la importancia certera de mi respuesta, de la verdad innata y de la forma perfecta, entonces supe lo que debía responder. Aquello resultó ser la más sencilla respuesta: yo no escribo así que este texto está sólo para rellenar XD

Original: Rodrigo Maureira
Revisión y Voz: Waldylei Yépez