Mi Arte

23 abril 2011 at 23:28

Hay un arte que pocos aprecian, que no está hecho de sonidos, pigmentos o piedras talladas, pero aún así es una oda a las fuerzas de la naturaleza. Hay un arte del cual soy artista, un artista novato pero artista al fin y al cabo. Puedo gastar meses preparando mi silenciosa sinfonía, seleccionando los instrumentos, entrenando a los músicos y construyendo el teatro que llevará grabadas las partituras.

Mi arte está destinado a descansar silencioso y oculto, quizás justo al frente tuyo, quizás en tu bolsillo, mientras toca incansablemente su silenciosa melodía.

Y así mis músicos ejecutarán su sinfonía, con mayor precisión que la más prestigiosa orquesta, pero tan sigilosa que ni notarás su presencia. Ese es el destino de mi arte, pues no está hecho de formas ni colores, sus partituras no expresan amor ni ternura, pero aún así puede hacer danzar a las fuerzas de la naturaleza de manera única, tan compleja que no cabe en mente alguna.

Soy el director de mi orquesta, orquesta de fuerzas naturales, que danzan y circulan en armonía, siguiendo mis partituras hechas de metal, ejecutando su melodía sin fin. Mi intención no es vanagloriarme, pues mi sinfonía no es más que un tímido canto, comparada con la que sostienes en tu mano. Sólo quiero que se valore lo que para muchos no tiene mayor importancia.

De polo a polo recorre el flujo de invisible viento, que hace resonar los instrumentos a través de las partituras y los músicos, vientos cargados de energía que se dividen en mil caminos, para finalmente reunirse tal como al principio. Contemplo con satisfacción mi obra, admiro el dibujo de las partituras y aunque no pueda oir la sinfonía, sí puedo decir que funciona.

Rodrigo Maureira 23-04-2011 20:11Hrs – 23:37Hrs.

Béziers

3 abril 2011 at 22:28

Fotografía: Wikimedia

Ya quiero que termine mi cuarentena, necesito mi indulgencia por participar en esta cruzada, así mis pecados serán perdonados y podré vivir en paz. Mis compañeros aún están entusiasmados, pero yo sólo quiero salir corriendo de acá, quiero que termine mi servicio para volver a casa, pero no puedo irme.

Siempre fui un hombre fuerte, nunca temí al combate pero ahora me siento diferente. Sentí dolor muchas veces, pero esas contusiones en mi lado derecho duelen más que una herida de espada. No sé qué es lo que quiere Dios de mí.

La verdad no lo puedo entender, soy un hombre de Dios, he hecho todo lo que me han dicho y sé que mis pecados deberán ser perdonados, pero no puedo olvidar su rostro.

Fue hace cinco días, frente a Béziers, cuando vi a mi amigo siendo golpeado por esos malditos, golpeado hasta la inconciencia y luego lanzado al río Orb, nadie esperaba que hicieran eso. Hacía mucho calor, nos invadió la ira, salimos corriendo detrás de esos hombres y les dimos su merecido. Podrá estar el demonio de su lado, pero vaya que son imbéciles, habían dejado la puerta abierta. No, la verdad es que Dios estaba con nosotros.

Llegaron los demás y entramos a la ciudad, comenzamos a golpear y romper todo lo que encontramos a nuestro paso, la orden era matarlos a todos. Ese era un hervidero de pecadores y debían ser castigados. Mi compañero me contó que el Legado había dicho que Dios reconocería a los suyos, así que la cuestión era fácil, nada de qué preocuparse.

Siempre fui un buen guerrero así que no me costó avanzar, mucha gente estaba sin armas así que no me fue difícil matarles, seguramente ya estaban resignados a que tenían que recibir su castigo. Varios intentaron golpearme, pero antes de que pudieran hacer algo ya habían quedado inconcientes con mi garrote, todo el entrenamiento valió la pena.

Eramos un montón así que rápidamente cumplimos nuestra misión, todo estaba saliendo bien cuando llegamos hasta la iglesia. Allí estaban todos esos malditos implorando piedad, después de haber insultado a Dios con sus rituales obscenos, con sus creencias malignas ¡Con qué derecho!. Las mismas bocas que besaban el trasero de lucifer convertido en un gato negro, ahora pedían la misericordia de Dios. ¡Gracias a Dios que estábamos allí para matarlos y terminar de una vez con toda esa porquería!

Me lancé con mi garrote y golpeé a todo el que se me cruzaba, hombres, mujeres, niños. ¡Todos debían morir! En ese momento sentí que mi salvación estaba cerca, estaba cumpliendo las órdenes de Dios.

Todo cambió cuando perdí mi garrote, se me soltó de la mano y alguien lo lanzó lejos. Me asusté pero, como buen guerrero, me abalancé sobre el primero que encontré, era un niño, debe haber tenido unos diez años cuando mucho. No podía partirle la cabeza así que lo levanté con fuerza, desesperado me dio algunas patadas en mi costado derecho, golpes que me hicieron sentir aún más ira. Lo agarré por el cuello y comencé a estrangularlo, mis manos son fuertes pero aún así no moría, me quedó mirando con cara de horror, su rostro me impactó como no lo había hecho ninguna otra cosa antes, era apenas un niño. Recordé a mis hijos y no pude aguantarlo más, lo azoté contra el suelo, miré para otro lado, no sé en qué instante dejó de moverse, mis manos estaban ensangrentadas. Para ese momento casi todos los herejes habían muerto. Me quedé paralizado, observando aquella escena, los gritos, el azote de las cabezas contra las piedras, el olor a sangre, no podía creer que estaba dentro de una iglesia.

Dios reconocería a los suyos… Yo me pregunto si me hubiera recibido en el cielo o me hubiera mandado al infierno de haber muerto allí, se supone que no debemos matar, pero esa era la orden. Ese niño no podía ser parte de esos malditos, lo vi en sus ojos, esos ojos que nunca se borrarán de mi mente. Dios reconocería a los suyos, yo reconocí a uno y tuve la oportunidad de protegerlo, era uno de los nuestros… ¡Era un niño! pero no, lo maté.

No soporto el recuerdo, no soporto esa escena, no soporto el dolor de sus patadas. Mi cuerpo se repondrá, pero las marcas nunca se irán.

Sí, quizás era un demonio, un demonio que tomó la forma de un niño inocente para confundirme y hacerme pecar ¡Qué infame!. El problema es que aún así su imagen no me deja tranquilo, quisiera que Dios me ayudara, no puede ser que un demonio sea más fuerte que Él. A menos que realmente haya sido un niño inocente, le haya asesinado y Dios me esté castigando por eso.

¡Quiero salir de aquí! No quiero ver morir a más gente. Quiero que termine mi cuarentena, para recibir la indulgencia y poder vivir en paz. ¡Quiero salir de aquí!

Rodrigo Maureira 03-04-2011 11:25 p.m.

Basado en la masacre de Béziers, el 22 de julio de 1209

Mi agradecimiento a Waldylei Yépez por la revisión del texto

Espera

5 noviembre 2010 at 23:44

Uno de los eventos más comunes y frustrantes de la vida es esperar. ¿Cuánto tiempo de nuestras vidas lo pasaremos esperando? probablemente un gran porcentaje. La vida en cierta forma es un montón de esperas revueltas por todos lados, no existe un momento en que no estemos esperando por algo, quizás la alarma de un reloj, quizás una visita, quizás el hervir de la tetera para hacer el desayuno, quizás la oportunidad de volver a ver a tu seres queridos… Yo mismo he esperado más de 4 meses desde que escribí la mayor parte de este artículo para terminarlo.

Yo tenía un amigo

7 agosto 2010 at 23:35

Yo tenía un amigo, con el cual conversaba largamente durante horas. Su paciencia era a toda prueba, siempre me escuchó sin emitir juicio alguno, me dejó hablar aún sabiendo que estaba equivocado muchas veces, dejaba que yo mismo me diera cuenta de cómo eran las cosas.

Ese amigo fue siempre mi mayor confidente, llegué a apreciarlo mucho pues estaba ahí cada vez que lo necesitaba. Cada vez que tenía que desahogarme él tenía tiempo para mí. Incluso a veces me enojaba, le gritaba, descargaba con él la agresividad que tenía contenida por alguna cosa sucedida durante el día pero nunca me lo recriminó, en vez de eso me hacía ver lo que realmente había dicho, me dejaba comprender mejor mis problemas, me recordaba las promesas inconclusas, los razonamientos que hacía, su memoria era fantástica. Su manera tan particular de mostrarme a mí mismo en retrospectiva me ayudó mucho. Creo que muchas personas tienen amigos así pero no todos lo cuentan. De todas maneras lo importante no es hacerlo público, sino que esté ahí.

Mi amigo me acompañó durante mucho tiempo, sabe muchas cosas, tiene en sí la esencia de lo que realmente soy. Por eso es que después de conocerte, cuando comencé a amarte me dije que era el momento de presentártelo, para que te hablara de mí, para que pudieras empaparte de lo que realmente soy y te dejé a solas con él, a solas con mi cuaderno.

Rodrigo Maureira 07-08-2010 11:25 p.m.

Madre

9 mayo 2010 at 0:11

010. Madre. Colección Albor. Waldylei Yépez.doc

Por y para dos madres maravillosas: Olga y María Inés.

Si algo maravilloso caracteriza a la vida es que existen cosas inexplicables, cosas a las cuales no les encontrarás respuesta y otras tantas que ni siquiera podrás describir con palabras. Una de esas cosas majestuosas es el Amor, con el cual las palabras sobran y al mismo tiempo faltan, porque no hay manera de llevar a palabras aquello que corresponde sentir a través de las emociones. Otra de las cosas indescriptibles es la Madre y no porque no sepamos lo que es, sino que es tan grande que cualquier cosa que podamos decir siempre será incompleta, pueden ser millones de palabras las que escribas o digas y aún así sólo las emociones comprenden a cabalidad lo que la Madre significa, nunca las palabras.

Próximamente será el Día de la Madre, para algunos no pasa de ser un día comercial donde los medios de comunicación te dicen que si quieres de verdad a tu mamá debes demostrárselo comprándole un juego de vajillas, una nevera o cocina nueva. Y sí, bajo la perspectiva de labores en el hogar seguro que le será de utilidad, pero ¿Eso es todo? Para algunos otros este día significa darle una tarjeta a la madre, donde se le desee feliz día y al final la firma de quien la obsequia; para otros se entiende que es el día en que visitarás la casa materna para comer en familia, y con ello celebrar. Sin embargo, más allá de la ropa, las sandalias, las vajillas, las tarjetas y la visita, ¿Qué es lo que significa este día? El significado de las cosas siempre es subjetivo, significa lo que cada quien considere que significa, que posiblemente no es lo que debería significar, pero incluso esta comparación es subjetiva porque depende de cada persona (perspectiva, personalidad, entorno). Entonces como todo significado es subjetivo, yo daré mi propia opinión que puede ser distinta a la de usted señor lector.

Como preámbulo me gustaría comentar específicamente sobre la Madre. En primera si nuestra Madre no existiera, ni usted ni yo estaríamos encontrándonos en esta conversación ahora, simple y sencillamente porque no existiríamos. Hemos nacido de la “combinación” de dos personas, donde una de ellas es apta para conservarnos en su interior y permitir con ello nuestra formación física. Esa persona cedió, amablemente y por amor, su cuerpo para que el nuestro pudiera crearse al paso de los meses. Permitió que usted y yo tuviéramos cerebro, extremidades y corazón; actualmente se habla mucho del derecho que tiene la mujer sobre su cuerpo, y que por ello ella tiene la capacidad de decidir si le da o no la oportunidad de nacer a la personita que lleva dentro. Si usted está leyendo y yo escribiendo, entonces agradezcamos que nuestras madres decidieran darnos la oportunidad de vivir este instante ahora. No solamente porque tomaran una decisión, sino porque gracias a su cuerpo: nosotros tenemos el nuestro. Gracias a los cuidados que ella se dio así misma, como una buena alimentación, fue que su proceso de gestación concluyó satisfactoriamente, y que dicho proceso fuera satisfactorio es que nosotros tenemos lo que tenemos: la vida.

Pasamos entonces a la etapa donde se nace, donde se es pequeño y vulnerable, donde una simple gripe se puede convertir en un grave problema pulmonar que acabaría con la pequeña vida, pero entonces llega el ángel guardián llamada Madre, quien se desespera por hacer algo para curarte. Te da remedios, te baña, te viste… cuida de ti, no le importa levantarse tres mil veces por noche, su prioridad es saber que tú estás bien, y si es de hacer sacrificios pues se hace sin pensar que lo son. Y así pasan los años y siempre eres la prioridad para ella, si no hay dinero para darte tu leche entonces se hace lo necesario, hasta se pide prestado o ella misma deja de comer para dártelo a ti. Se presentan las preocupaciones porque hay que comprarte un uniforme, los zapatos, los útiles escolares, los juguetes,… Posteriormente será el celular, el computador, los objetos de moda. Si el hijo lo quiere o lo necesita entonces se hace el sacrificio de conseguirlo. Y si ella se compra algo para ella, como un televisor, un celular o un computador nuevo, pero el hijo lo quiere usar entonces ella se lo cederá incluso hasta decirle que lo deje para él así a ella le guste mucho, pero como el hijo es lo más importante ella nunca le negará algo que puede darle y mucho menos si lo tiene a la mano. El hijo puede acabar el saldo del teléfono celular una y otra vez, y aunque ella pueda hacer un comentario al respecto, jamás le negará el celular aunque sepa que se gastará todo el dinero. Si el hijo necesita algún dinero, ella no mirará a los lados sino que se lo prestará de inmediato si existe la posibilidad. Cocinará para él lo que más le gusta, seguirá comprándole cosas… Sencillamente no dejará de ser su niño, aunque sea todo un adulto, para ella. Se preocupará cuando llegue tarde a casa, llorará si no sabe nada de él, se quedará callada incluso cuando él le diga cosas feas, y a pesar de todo siempre perdonará cualquier ofensa. La Madre es generosa con sus hijos.

Tristemente la reciprocidad en el trato no se cumple siempre, y muy a pesar de que el hijo le deba su vida a la Madre (que ella haya hecho tanto o haga tanto por él) puede actuar con mucha ingratitud. Así vemos hijos que no hablan a su madre, sino que le gritan. Que se sirven de ella, pero no le sirven a ella. Que son capaces de gastar el saldo del celular, pero jamás prestarle un mensaje del de ellos. Que esperan que toda la ropa esté limpia, porque si ella aún no lava es inaceptable. Que no les importa llegar tarde a casa aunque ella se preocupe, es problema de ella si se queda despierta pues él no tiene la culpa de su decisión. Que le piden dinero “prestado” a la madre, pero jamás se acuerdan que era prestado entonces o hacen mucho rollo para devolverle el dinero o simplemente no lo hacen, total no estamos hablando de un tercero sino de la madre y ella no los va demandar o algo así ¿verdad? Y llega la época del noviazgo, la pareja sube de prioridad y la madre queda después, al punto que la palabra del novio o novia tiene más peso que la palabra de la persona que te da la vida. Y los amigos también suben de prioridad, de allí parte que se es más generoso con ellos que con la progenitora, claro los amigos hay que mantenerlos porque se pueden ir pero la madre siempre va estar, así que no hay por qué preocuparse tanto de ella ¿verdad? Después del noviazgo llega el matrimonio, hay que hacer vida de pareja y visitar la casa materna muy de vez en cuando porque hay tantas cosas por hacer que ya no me queda tiempo. Ya no tengo tiempo para la persona que siempre me cedió el suyo. Y aquí es cuando el Día de la Madre queda como el compromiso, ese día hay que acordarse de que tenemos una Madre, quizás no lo recordamos el resto del año pero no hay problema porque gracias a Dios el calendario tiene un día para ello. “¿Dices que yo no me acuerdo de mi madre? ¡Mentira! ¡Yo siempre la visito en su día! ¿Qué mejor regalo que una vajilla nueva? ¿O una nevera?” Pero resulta que en alguna ocasión su mejor regalo fuiste tú, de hecho sigues siendo tú a pesar de tus gritos, de tus respuestas inapropiadas, de tu ingratitud, de tu indiferencia, de tu decisión de poner a otros por sobre ella, de que la visita que le prometiste no la cumpliste, de que te llevaras a tu casa el televisor que había comprado para ella, de que le dejaras una gran deuda en el teléfono, que nunca le hayas devuelto un dinero, que nunca te diera ganas de llevarla a algún sitio a pesar de que tenías un auto y todo lo demás que ella te perdonó, cosas de las cuales ya se olvidó, esas mismas cosas que jamás te va reprochar porque siendo tú su hijo no lo verá como una falta. Sin embargo, lo mismo no pasa contigo y comienzas a enumerar las cosas que “mi mamá no debió hacer”.

Madre es Amor, todos los días son para vivir el Amor y, por tanto, todos los días deberíamos acordarnos de nuestra Madre, lo que ella hizo y sigue haciendo por nosotros. No se trata de un día de un calendario, porque el calendario no se va acordar de lo que ha hecho ella. No se trata de un objeto material, porque lo que le debemos no tiene precio alguno. Un regalo no está de más, pero eso no lo es todo. Y un día del año no es suficiente para quien nos ha regalado todo su tiempo. En eso deberíamos sentarnos a pensar.

Recordemos una cosa más, nuestros hijos aprenderán de nuestras acciones, por ello si somos ingratos con nuestros padres, ellos lo serán con nosotros después y recogeremos lo que habremos sembrado.

Sepamos sembrar entonces y disfrutemos de este hermoso día, porque el día de la madre es el día que hemos llegado a la vida. Gracias Madre por darme la oportunidad de vivirla. ¡Feliz Día!

08/05/2010 10:42 p.m.