Redes sociales y la agonía de las comunidades en línea

26 enero 2014 at 17:24

facebook

Hace 15 años Internet recién comenzaba a masificarse y como toda revolución tecnológica, su impacto en el mundo era aún insospechado. Soñábamos con todo lo que se podría hacer con esta nueva tecnología, comunicarse con cualquier lugar del mundo sin restricciones, con cualquier persona de cualquier cultura. Teníamos ante nosotros una herramienta que se estaba masificando rápidamente y podría eventualmente llevar a la unificación de la humanidad en una sola gran comunidad sin distinciones.

Por esos tiempos la gente recién comenzaba a disfrutar de los mensajeros instantáneos como el ICQ y las formas de socializar más populares eran los chats y los foros. Tanto un chat público como un foro eran básicamente lo mismo: un lugar común, público y abierto, muchas veces matizado por algún tema en particular en que la gente podía reunirse y conversar, compartir opiniones, conocerse y en definitiva hacer vida social con personas que podían estar en cualquier parte del mundo y provenir de cualquier realidad.

Yo llamo a los chats públicos y a los foros sitios tipo “plaza pública” en donde uno iba y se reunía con gente. Podías solo observar, quizás emitir alguna opinión, o quizás establecer una conversación privada con alguno de los participantes. Así podías empaparte de toda la diversidad presente, podías acercarte o alejarte de personas según tus afinidades, podías reflexionar sobre un tema e incluso cambiar tu perspectiva respecto a algo producto de la experiencia de otro. Esta enriquecedora experiencia nunca había sido tan accesible y sencilla.

Los sitios “plaza pública” eran los análogos virtuales de la manera natural de socializar del ser humano, pero eliminando las limitaciones de espacio e incluso de tiempo en el caso de los foros, ya que las conversaciones siempre estaban allí, no tenías que esperar a una hora específica para participar. Lamentablemente a los pocos años toda esta era de apertura entraría en una penosa y larga decadencia.

Con el surgimiento de las redes sociales, las “plazas públicas” fueron desplazadas por este invento que sin duda es mucho más seductor porque ya no tienes que ir a ninguna parte, todos vienen a ti. La mecánica de las redes sociales es que el mundo gira en torno a tu persona. Una terrible deformación de la realidad que se convirtió en la golosina perfecta para nuestro ego.

Hoy en facebook tú tienes tu propia “casa”, tu muro que te pertenece exclusivamente a ti y puedes hacer lo que quieras con él, entonces pones allí todas tus cosas. Este sentimiento de pertenencia es sumamente importante y explica por qué tanta gente olvida el hecho de que está publicando su vida privada en un lugar público. Ya no estoy caminando hacia la plaza para reunirme con mis amigos, símplemente digo lo que quiera en mi casa y mis amigos vendrán a verme… ¿Qué sensación más agradable tener la atención de todos no? Debe ser que se preocupan mucho por mí… Mentira!

En realidad tus amigos en sus propias casas reciben lo que dijiste en la intimidad de la tuya como si fuera un grito desesperado de alguien en su jardín. Este jardín que es un verdadero noticiero especialmente fabricado para el dueño de casa, que trae todo lo que sus contactos han puesto en sus casas, así puede enterarse de lo que hacen y no hacen, puede copuchar todo lo que quiera y nadie siquiera se da cuenta.

El resultado: fin de la apertura, nunca sales de tu casa sino que te limitas a leer el diario en tu jardín. No tienes acceso a conocer otras realidades pues las relaciones que estableces en facebook son básicamente una extensión chismosa de las que ya estableciste presencialmente. En facebook tampoco puedes salir a buscar nuevas realidades cómodamente porque si no estás dentro de tu casa estás dentro de la casa de un extraño. No hay lugares comunes, facebook es un lugar ficticio creado para cada uno, para todos es una página distinta, no es como la plaza en que todos ven la misma plaza, todos están en el mismo lugar.

Al igual que los realitys y los programas de farándula en la televisión, las redes sociales se aprovechan de nuestros instintos más primitivos y limitan terriblemente el potencial de una poderosísima herramienta de comunicación como es Internet.

Pero a diferencia de los realitys y los programas de farándula que puedes sencillamente no ver, las redes sociales no pueden ser omitidas tan fácilmente, sobreotodo porque en efecto son eficaces comunicando, al menos a un pequeño número de personas, lo que quieres decir y eso es algo que no puedo dejar pasar si creo que tengo algo interesante para compartir. Así que no podré aguantarme la tentación de gritar en los jardines de mis contactos acerca de este artículo apenas lo publique.

Saludos!!

El flaite que llevo dentro: Error 404

24 enero 2014 at 19:02

Es bastante común y normal pensar que todos tenemos algo de ese personaje folclórico y ampliamente aborrecido. Después de todo presenciamos sus patrones de conducta donde quiera que vayamos… Bueno, descubrí que no es mi caso.

Supongo que a las personas que me conocen no les sorprende, pero por alguna razón sigo algo complicado… Hace algunos días, dentro del contexto del taller de técnicas de expresión oral y corporal que estoy tomando (taller muy bueno por cierto) se nos encomendó la misión de hacer un radio teatro. Nos reunimos en grupo y nuestra primera misión fue buscar una historia que representar en dicho formato.

Una de las integrantes del grupo nos envió una historia bien armadita, una adaptación de la caperucita roja que anteriormente ya había sido interpretada en el formato radio teatro. Todo cachilupi hasta ahí, parecía que teníamos el problema resuelto.

Me puse a leer la historia ya lista con los diálogos de cada personaje y todo iba bien, la caperucita resultó ser una niña muy correcta y disciplinada (demasiado para mi gusto pero filo), mientras que el lobo era el hermano de una amiga. Esta amiga tentaba a caperucita a escaparse para ir a un carrete en el que le presentaría a su hermano y por supuesto la reprimida caperucita caía en la tentación.

Hasta ahí todo perfecto, era una historia un tanto estereotipada pero lo importante era interpretar algo, lo que sea y no complicarse. El problema es que el sujeto que hacía el papel de lobo dentro de este contexto era un flaite terrible de malo. El loco primero la hacía tomar para que se curara, después trataba de aprovecharse de ella y cuando ella se resistió le pegó, después le pegó a su hermana que trataba de defenderla y bueno, actuaba como el perfecto delincuente.

Tomando en cuenta las personas del grupo, era obvio que la única opción era que yo interpretara a ese mequetrefe. Por eso mismo mientras leía la historia empecé a quedar helado y morí, colapsé… Absolutamente imposible para mí intentar siquiera interpretar un personaje así. Lo siento, no soy actor y el único recurso que tengo para representar un personaje es identificarme con él.

Lo peor es que en los mails a todo el mundo parecía encantarle la historia, mientras yo me atormentaba imaginándome reproduciendo los dichos de un personaje mientras le falta el respeto a alguien de todas las maneras posibles.

Al final, muy complicado, le manifesté mi problema a mis compañeros de grupo. Ellos cuando nos reunimos fueron muy comprensivos aunque estoy seguro de que les incomodaba la idea de tener que armar algo en vez de tomar algo que ya estaba listo. Al final fueron tan buena onda que cambiamos la historia por una en la que se abordaba el tema de la incomunicación en la familia. Tuvimos que trabajar más y al final me quedé con el personaje de un adolescente que observa y cuestiona la conducta de sus padres.

El famoso radio teatro resultó bastante bien según la profe y algunos comentarios de compañeros. Mis compañeros de grupo lo hicieron de maravilla y estoy seguro que me salió mucho mejor que si hubiera tenido que hacerme pasar por el bruto ese.

En conclusión, descubrí que ese personaje no lo pude encontrar dentro mío, error 404 absolutamente, de verdad colapsé. Lo que no sé es si sentirme bien por eso o raro… Pero bueno, es lo que hay.

Si ha llegado hasta acá leyendo le cuento que ha superado todas mis expectativas. A menudo razono fuera del recipiente, pero reconozco que esto está bastante afuera. Gracias por su tiempo.