¿Viene la esperada gran réplica?

5 junio 2010 at 19:39

A pesar de que hemos hablado mucho al respecto en nuestro tema referente a las réplicas, aún recibimos muchísimas visitas de personas que se preguntan sobre aquella réplica que se “espera” según muchos medios de comunicación.

¿Es cierto que se ha producido actividad anormal luego del terremoto del 27 de febrero? ¿están preocupados los científicos porque “no viene la gran réplica”? ¿es inminente una nueva catástrofe?…

Existe una única respuesta a aquellas preguntas: Tranquilidad. Y gracias a una consulta que hizo nuestra amiga Valeria a la Sociedad Geológica de Chile, cuya respuesta compartió con nosotros, tenemos la opinión directa (sin intermediarios que reinterpreten palabras) de un experto que confirma lo que hemos venido diciendo en este blog desde hace tiempo: lo peor ya pasó y lo más seguro es que la calma progresiva sea el patrón dominante en adelante.

Cito a continuación la respuesta del experto Andrés Tassara a Valeria:

Estimada Valeria,
Muchas gracias por tu pregunta y la posibilidad que me has dado de leer el reportaje que comentas. En primer lugar dicho reportaje (bastante confuso diría yo) no indica que se entiende por “anormal” en el caso de la secuencia de réplicas que siguen a un gran terremoto. Desconozco el estudio de los dos destacados sismólogos citados, pero en una conferencia a la que asistí hace dos semanas un colega Suizo sugirió que si hubiera alguna anormalidad pareciera ser que el número de réplicas ha decaído relativamente rápido, lo que en la práctica significa que a tres meses del evento principal hoy sentimos menos temblores que los esperables para un evento “normal” (concepto en si difícil de definir!). Y en este sentido, este evento lo que si tiene de anormal es la cantidad sin precedentes de instrumentos geofísicos (sismómetros de todos tipos, acelerógrafos, GPS continuos) desplegados sobre el área de la ruptura, hecho que está permitiendo observar prácticamente en tiempo real y por vez primera para la comunidad científica el rico espectro de fenómenos asociados a la fase post-sismica de uno de los terremotos más grandes ocurridos en el último siglo. Este hecho hace que muchos científicos tengan opiniones, a veces divergentes unas de otras, sobre las causas y evolución del mismo fenómeno ya que en la práctica los datos se están acumulando de manera más rápida de lo que la comunidad científica es capaz de analizarlos. En opinión de varios de los que están trabajando en esta tarea, posiblemente después de años de trabajo será posible comprender el detalle de los procesos que hoy están ocurriendo literalmente bajo nuestros pies y con esto contribuir a la comprensión de estos fenómenos en otras zonas del planeta. Respecto a tus otras dos preguntas específicas, digamos que la “gran réplica” es un escenario extremo entre varios posibles escenarios. En sismología fenomelológica hay una ley estadística que indica que la magnitud de la mayor réplica después de un terremoto cualquiera es 1-1.5 grados menor que la magnitud de dicho terremoto. Aplicado a nuestro caso deberíamos aun esperar un gran sismo magnitud 7.8-7.3 en cualquier lugar dentro o en la periferia del area de ruptura (entre Valparaiso y Lebu) y en cualquier momento en los meses que siguen al evento. Sin embargo, pareciera (al menos para el par de especialistas con los que he podido conversar) que esta ley es válida para sismos hasta cierta magnitud menor a la de nuestro 8.8. La causa podría residir en que el deslizamiento entre las placas tectónicas que origina estos terremotos muy grandes (M>8.5) se concentra en al menos dos zonas discretas a lo largo de la falla de subducción, mientras que terremotos más pequeños deslizan solo una de estas zonas llamadas asperezas sísmicas. En nuestro caso, efectivamente fueron dos asperezas distintas (una frente a Consitución y la otra bajo la Península de Arauco) las deslizadas en los dos minutos que duró el terremoto. Dada la extensión espacial de estas zonas (derivadas de los modelos preliminares disponibles) es posible estimar que si cada una hubiese roto por separado se habrían generado dos terremotos en momentos distintos cuya magnitud sería cercana a 8. Bajo este escenario deberíamos esperar dos réplicas (una por cada aspereza) cuya magnitud no supera los 7 grados Richter. Considerando que durante los primeros 15 días después del terremoto ya se registraron un evento M=6.9 (cerca de Pichilemu) y otro M=6.7 (cerca de Lebu) y que, según te comenté, al parecer las réplicas han decaído rápidamente, podría inclusive darse el caso que la ocurrencia de otra réplica cercana a 7 sea muy poco probable. En todo caso, es muy dificil cuantificar la probabilidad de ocurrencia de estos distintos escenarios, lo que requeriría idealmente de un análisis integrado de la gran cantidad de datos que están siendo adquiridos por las redes instrumentales en terreno, algo prácticamente imposible para el reducido número de experto nacionales y extranjeros que están trabajando en el área. Por último, de producirse un gran terremoto en el norte grande se espera que éste ocurra entre Arica y Antofagasta, que fue aproximadamente el área afectada por el último gran terremoto conocido en esta región el año 1877. Las ondas sísmicas generadas por dicho sismo en todo caso se podrán percibir con distinta intensidad (distinto grado Mercalli) en un área mucho mayor, tal como ocurrió el 27 de Febrero.
Espero que estas respuestas ayuden a solucionar tus dudas y te invito a visitar el sitio Web de la Sociedad Geológica de Chile (www.sociedadgeologica.cl) donde constantemente estamos poniendo información relevante sobre el terremoto.

Saludos cordiales,
Andrés Tassara